lunes, 13 de mayo de 2013

Book Cam #1 - Verde

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El niño con el pijama de rayas / John Boyne (Salamandra)
Ensayo sobre las visiones de fantasmas / Arthur Schopenhauer (Valdemar) 
El profeta. El loco. El vagabundo. El jardín del profeta. Arena y espuma / G.J. Gibrán (Valdemar) 
La música del azar / Paul Auster (Anagrama) 
Mujeres / Charles Bukowski (Anagrama) 
El periodista deportivo / Richard Ford (Anagrama) 
Nuevo alfabeto ruso / Katia Metelizza (Demipage) 
Cuatro hermanas / Jetta Carleton (Asteroide) 
Algún día este dolor te será útil / Peter Cameron (Asteroide) 
Las crónicas de la señorita Hempel / Sarah Shun-lien Bynum (Asteroide) 
Con el corazón en la mano / Chris Cleave (Maeva)


Después de verlo en varios blogs me he decidido a incluir esta sección en el mío. La idea original de Book Cam es de Laura, del blog Cargada de Libros, y consiste en mostrar a través de una fotografía una serie de libros que tengan algo en común.

lunes, 6 de mayo de 2013

En abril...

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Un mes de abril un poco raro, como el tiempo, en el que me parecía que había hecho mucho menos de lo que veo al final que he hecho al escribir esta entrada. Películas que me han gustado aunque sin llegar a entusiasmarme ninguna, con las novelas me ha sucedido lo mismo, con la excepción del clásico de Wells, al igual que con las exposiciones. Me ha gustado todo pero tampoco ha sido para tirar cohetes. Lo mejor del mes es que por fin tenemos el reto de los retos, el Reto Meribélgica 2013 que este año se llama En busca del autor desconocido, que nos permitirá conocer a nuevos autores y al que podéis apuntaros aquí. Además, me he embarcado en un reto personal, un libro que tenía pendiente desde hace mucho tiempo y más aún después de haber leído el Ulises de James Joyce, y es que ahora mismo estoy leyendo y terminando ya la Odisea de Homero. Mucho más ágil y entretenido de lo que pensaba, una novela de aventuras, la madre de todas las novelas, un imprescindible con el que estoy disfrutando mucho. Por desgracia, el tiempo es limitado y más aún ahora, hay que priorizar unas cosas sobre otras y como veis quien está saliendo perdiendo es el blog que me cuesta cada vez más actualizar y al que me resisto a abandonar del todo, este año cumplirá ya 5 años y no quiero bajo ningún concepto verlo morir. Así que, aunque publique menos y no pueda visitar vuestros blogs (algo por lo que me disculpo y que me da mucha pena pues cuando puedo darme una vuelta veo cosas muy interesantes que me estoy perdiendo), a pesar de todo ello, de momento intentaré seguir haciendo malabares con mi tiempo y seguir aquí.

He visto...


Golpe de efecto de Robert Lorenz: Clint Eastwood es uno de mis favoritos, ya sea detrás o delante de las cámaras. En este caso, interpreta a un veterano ojeador de béisbol que está quedándose ciego, con lo que su trabajo, ya de por si cuestionado por los jóvenes que creen que está obsoleto, se verá en peligro. Además, tendrá que poner orden en su relación con su hija, interpretada por Amy Adams, con la que no tiene una comunicación muy fluida. Sin ser una película excepcional, es entretenida y entrañable, el béisbol es una mera excusa para hablar de las relaciones entre padres e hijos y dar valor a los trabajadores veteranos, su experiencia, frente a los jóvenes. Es un placer además ver actuar a Eastwood en su ya mítico papel de viejo cascarrabias pero de buen corazón.


Looper de Rian Johnson: película de ciencia ficción con Bruce Willis y Joseph Gordon-Levitt al frente. Mucho mejor y menos comercial de lo que me esperaba, una película con mucha menos acción y tiros de lo que parece por su cartel y por la presencia de Willis, y con varios giros inesperados que nos llevan a lo largo de la historia hacia un final sorprendente. Muy entretenida y en la línea de películas como Doce monos, donde se plantea hasta qué punto se puede cambiar el pasado para cambiar el futuro. La película nos sitúa en EEUU en el año 2044, la crisis económica hace que afloren los grupos criminales organizados, en uno de estos trabaja Joe (Gordon-Levitt), un peculiar asesino a sueldo, ya que sus víctimas son enviadas desde el futuro para, al ser asesinados en el pasado, que no quede ninguna huella de ellos. Los problemas surgirán cuando a Joe le envíen a su yo del futuro (Willis) para que lo mate.



El Capital de Costa Gavras: partiendo de la base de que Costa Gavras es un excelente director y que la película es muy buena, personalmente me aburrió un poco. Se trata de una crítica ácida al capitalismo y los problemas derivados de él en forma de crisis. La película se puede resumir en la frase promocional de la misma: "seguiremos robando a los pobres para dárselo a los ricos", mientras se ríen abiertamente de una ciudadanía que asiste impasible a ese robo. Tiene momentos brillantes, pero si el tema economía os aburre como a mí, resulta en algunos momentos un tanto pesada. Una crítica recurrente que se le ha hecho es que simplifica el tema de la crisis obviando muchos factores de la misma y quedándose en lo más superficial.

One Day (Siempre el mismo día) de Lone Scherfig: pensaba que era una película romántica más, una del montón, y me ha sorprendido gratamente. Con una estructura original, se cuenta lo que sucede el mismo día durante varios años, conocemos a Emma (Anne Hathaway) y Dexter (Jim Sturgess), dos amigos que se encuentran y separan a lo largo de los años, cómo van creciendo y evolucionando como personas, sus buenos y malos momentos. Está basado en una novela de David Nicholls que en su momento no me llamó mucho la atención y que ahora, después de ver la película me apetece mucho leer.



Camino a la libertad de Peter Weir: mi favorita de este mes, un film de supervivencia pura y dura con una historia real detrás (aunque he estado leyendo que hay muchas dudas sobre la veracidad de la historia) y unos actores de primera en ella. Cuenta la historia de un grupo de presos de un campo de concentración en Siberia durante la II Guerra Mundial que consiguen huir de allí e intentan llegar a la India para huir del terror soviético. Aunque parezca que lo más difícil es escapar del campo tendrán que pasar por situaciones mucho más terribles: el frío helador de Siberia, el hambre y la sed, el calor del desierto... La película está protagonizada por Jim Sturgess, Colin Farrell (el mejor papel de la película, un ruso pendenciero y bastante loco y peligroso), Ed Harris Saoirse Ronan.


He leído...
                                                                                                                                                         

Soñé con elefantes de Ivica Djikic: esperaba otra cosa y me ha decepcionado un poco, no es mal libro pero tiene que pulir demasiadas cosas. Nos cuenta el asesinato de un ex soldado y antiguo miembro de la Guardia personal del primer presidente de Croacia por hablar demasiado y sacar a la luz los asesinatos masivos de civiles y las fosas comunes durante la guerra. Su hijo secreto Bosko trata de averiguar qué ocurrió realmente, quién lo asesinó y por qué ahora. Aunque por la novela desfilan mafiosos y políticos corruptos, y se trata el cambio que dieron los asesinos de la guerra a respetables miembros de la clase política, pasa de puntillas por estos temas y se trata más bien de una novela negra cuyo escenario son los Balcanes. Hay además demasiados personajes con nombres muy parecidos y continuos saltos temporales que confunden al lector y hacen difícil seguir la trama. Eso sí, la historia de los elefantes es lo mejor de la novela.



La isla del doctor Moreau de H.G. Wells: un clásico que tenía pendiente desde hacía mucho tiempo, un autor que me gusta mucho y del que ya había leído las magníficas La máquina del tiempo y El hombre invisible. Un autor al que por desgracia las adaptaciones al cine no le hacen justicia, así que si habéis visto alguna que no os desanimen a leer sus obras porque son magníficas. Un náufrago llega a una extraña isla donde el excéntrico doctor Moreau realiza experimentos que crean unos terribles monstruos que habitan la isla. Publicada en 1896 es de nuevo una obra visionaria del autor donde se trata desde la experimentación científica y sus límites, la capacidad de crear sociedades y vivir en comunidad y el darwinismo. Un clásico excepcional que no envejece con el tiempo.



Cuando el emperador era Dios de Julie Otsuka: otra pequeña decepción, y es que al igual que con Soñé con elefantes, aunque me ha gustado, esperaba otra cosa, una obra más profunda y que tratase a fondo el tema de los campos de concentración en EEUU donde se internó a los ciudadanos de origen japonés durante la II Guerra Mundial. La culpa es mía porque esperaba otra cosa, sin embargo, la novela es muy entretenida y bonita, nos cuenta a través de los distintos miembros de una familia cómo viven el traslado a uno de estos campos y la ausencia del padre detenido por supuesto espionaje. Como novelita entretenida, como primer acercamiento al tema es perfecta, me recordó un poco a Entre tonos de gris de Ruta Sepetys de la que hablé aquí.


He visitado...

Paul Klee. Maestro de la Bauhaus en la Fundación Juan March: sin ser un artista que me entusiasme creo que es una muestra que hay que ver, por lo innovador de su obra y por su papel en la historia del arte. La muestra, realizada en colaboración con el Zentrum Paul Klee de Berna, recoge pinturas, acuarelas y dibujos del artista. Puede verse de forma gratuita hasta el 30 de junio en la Fundación Juan March (Castelló, 77) de lunes a sábado de 11 a 20 horas, y los domingos y festivos de 11 a 14 horas.






Antes del diluvio. Mesopotamia 3500-2100 a.c. en CaixaForum: una muestra divulgativa muy interesante que nos permite conocer una de las civilizaciones más sobresalientes del mundo antiguo y que influyó enormemente a nuestra cultura. Pueden verse hasta cuatrocientas piezas arqueológicas procedentes de diversas colecciones de todo el mundo hasta el 30 de junio en CaixaForum (Paseo del prado, 36) de lunes a domingo de 10 a 20 horas.

jueves, 25 de abril de 2013

'Invisible' de Paul Auster


Título: Invisible (Invisible)
Autor: Paul Auster
Traducción: Benito Gómez Ibáñez
Editorial: Anagrama edición Círculo de Lectores (2009)
Año de publicación: 2009
Páginas: 277
Precio: 16,50 euros


No haber intervenido es con mucho la cosa más reprensible que he hecho nunca, el punto más bajo de mi andadura como ser humano. No sólo permitió que un asesino quedara impune, sino que tuvo el insidioso efecto de obligarme a afrontar mi propia debilidad moral, a reconocer que en ningún momento había sido la persona que yo creía ser, que era menos bueno, menor fuerte, menos valiente de lo que había imaginado ser.

Me declaro fan absoluta de Paul Auster, comencé a leer sus obras hace años con El país de las últimas cosas y quedé tan impactada por esa novela, que aún a día de hoy sigue siendo una de mis favoritas del autor, que continué sin descanso con las magníficas Leviatán, La música del azar, Mr Vértigo, El libro de las ilusiones o El palacio de la luna. Quizá fuera culpa mía por haberme entusiasmado tanto con un autor y haber leído en tan poco espacio de tiempo tantas obras suyas, o quizá es que sus primeras obras tenían una magia especial que le faltan a las últimas, pero de pronto, La noche del oráculo, Brooklyn Follies o Viajes por el Scriptorium me empezaron a parecer una repetición continua del mismo tema, los mismos personajes y situaciones, tanto que si me preguntarais por ellas no recordaría exactamente el argumento, mientras que de las primeras novelas que leí de él, aunque haya pasado más tiempo, guardo un recuerdo muy nítido y detallado. Hace poco me reconcilié con el autor con su Diario de Invierno que reseñé aquí, sin embargo, se trataba de un libro de memorias, muy a su manera, pero una biografía al fin y al cabo, que permitía adentrarse no solo en su vida sino en muchos personajes y momentos de su obra. Es por todo esto que me embarqué en la lectura de Invisible con reticencias, no tenía claro que una novela suya, y más siendo de las más recientes, de 2009, fuera a gustarme. Y no es solo que me haya gustado, sino que me ha entusiasmado, he vuelto a sentir esa magia de Auster y ya estoy pensando en repetir, espero que no vuelva a entrarme una nueva fiebre con el autor, pero lo cierto es que vuelve a situarse entre mis favoritos.

Universidad de Columbia

Invisible nos cuenta los recuerdos de Adam Walker cuando era un joven estudiante en la Universidad de Columbia cautivado por el extremista e iracundo profesor Rudolf Born y su esposa Margot. Junto a ellos vivirá momentos decisivos, especialmente al ser testigo de un asesinato brutal y sin sentido, y al no haber estado a la altura de las circunstancias y haber actuado de una manera poco ética. Años después, espía esa culpa que le ha perseguido toda su vida, escribiendo unas memorias que van más allá de ese asesinato y esos personajes iniciales. Nuevos personajes se irán uniendo a la trama y viajaremos de Nueva York a París en lo que no es sino la biografía de Adam Walker ligada a esos personajes y a ese intenso año, 1967, donde además de ser testigo de un asesinato vivirá dos relaciones con mujeres con las que no debería estar pero que, ambas, cada una a su manera le dejarán huella. 


West End Avenue, Manhattan, Nueva York

Este libro tiene muchos puntos positivos pero querría destacar dos que me han cautivado especialmente, de un lado, una historia muy bien construida con personajes muy reales y a la vez lo suficientemente especiales para que no se hagan anodinos, la trama atrapa desde el primer hasta el último momento, con una historia que no podemos dejar de leer. Auster logra que la vida de su protagonista nos atrape tanto que queremos seguir sabiendo de él, qué pasó después de ese año 1967 tan accidentado y lleno de acontecimientos, y si volvieron a reencontrarse esos personajes. De otro lado, la magnífica prosa de Auster que cambia de persona hasta en tres ocasiones mostrándonos una vez más que es un autentico mago de la escritura, ya que su protagonista nos cuenta su vida en primera, segunda y tercera persona sin que decaiga el ritmo en ningún momento. Además, encontramos un recurso ya habitual en Auster, pero que nos por ello deja de funcionar a la perfección, y es el de las historias dentro de las historias, como muñecas rusas. Personajes que nos van contando una historia dentro de la historia principal, y que dan su testimonio a través de sus palabras o cartas de lo que ha sucedido, rellenando de este modo los huecos de la historia. Y por último, no quiero dejarme un recurso que le añade aún más atractivo a la novela, y es que como la historia nos la cuenta Walker, cuenta lo que quiere, de hecho, uno de los personajes involucrados niega posteriormente uno de los acontecimientos lo que nos hace dudar si sucedió realmente o no, e incluso si el resto de lo que nos cuenta es real o solo producto de su imaginación.


Rue Mazarine, Paris

Los que ya conocéis la prosa de Auster podéis imaginaros perfectamente el tipo de libro que es y, aunque os hayáis desencantado como yo con el autor, os animo a leerla, porque esta historia es diferente, es fresca y parece que revive a nuestro viejo Paul Auster, el que nos ha encandilado siempre con sus historias. A los que aún no os habéis animado con el autor os animo de verdad a hacerlo, no os arrepentiréis, si el autor tiene un gran don es que es un excelente contador de historias, que atrapa con sus tramas y personajes y que posee un dominio tal del lenguaje que escribe de maravilla sin por eso ser pesado, sino al contrario muy ágil y asequible. No os perdáis la oportunidad de disfrutar con Auster.

lunes, 15 de abril de 2013

'Tierra' de David Vann

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Título: Tierra (Dirt)
Autor: David Vann
Traducción: Luis Murillo Fort
Editorial: Mondadori (febrero 2013)
Año de publicación: 2012
Páginas: 256
Precio: 21,90 euros

A la mañana siguiente, Galen estaba obsesionado con la idea de que su madre era el enemigo. Tal vez desde siempre. Era difícil determinar desde cuándo. ¿En qué momento se había vuelto contra él y por qué?

Hay autores que por desgracia lo son de un único título, al igual que hay músicos que lo son de una única canción o álbum. Pueden sacar luego más cosas, pero no llegan a la altura de ese éxito inicial. Es lo que le sucede a David Vann, un autor que me sorprendió y enganchó totalmente con Sukkwan Island y que libro tras libro me va decepcionando cada vez más. Caribou Island me pareció inflada con páginas de más, aunque el final me gustó y elevó un poco mi valoración del libro. Sin embargo, de Tierra no puedo salvar nada, es cierto que el estilo ágil y sencillo repleto de diálogos de Vann está ahí, que hay conflictos familiares y generacionales, y que hay un final explosivo y sorprendente que nos deja impactados, pero aún así, bajo mi punto de vista, es un libro que no vale la pena. Ya iba sobre aviso gracias a la magnífica reseña de La medicina de Tongoy, aún así, el buen sabor de boca que me dejó Sukkwan Island y la preciosa portada de Tierra me animaron a leerlo. Para mi gusto, no hay nada peor que el hecho de que un libro nos aburra, nunca hubiera imaginado que un libro de David Vann lo consiguiera, pero sí, Tierra me ha aburrido soberanamente. Incluso el final de choque, que suele ser el punto fuerte de sus novelas, está tan extendido, se demora tanto en él a lo largo de páginas y páginas que ha llegado a cansarme.

Central Valley (California)

En esta ocasión Vann abandona Alaska, escenario de sus dos anteriores novelas, y nos lleva a un paisaje muy diferente, la cálida y polvorienta California. Allí, Galen vive con su madre en una casa aislada, los dos solos, con las puntuales apariciones de su tía y prima, y las visitas a su abuela en una residencia, todos ellos inmersos en una continua disputa por la herencia familiar y los rencores por hechos del pasado. En ese ambiente, en el aislamiento de madre e hijo, en la imposibilidad de que Galen vaya a la Universidad por falta de dinero, se va cociendo una malsana relación entre ambos, un odio sordo que terminará por estallar. Una vez más, Vann se inspira en los numerosos conflictos que ha vivido su propia familia, y, tal y como él mismo ha declarado en varias entrevistas, plasma en esta ocasión la relación tensa y difícil que vive con su madre.

Desierto de Mojave (California)

Galen es en este caso el protagonista y el personaje odioso de la novela (Vann siempre nos presenta a algún personaje odioso), obsesionado con la espiritualidad, hace un batiburrillo con todo: zen, música new age, Siddharta de Herman Hesse, Juan Salvador Gaviota, recogimiento, budismo, ayunos... y se monta su propia película, viéndose a sí mismo en ocasiones incluso como a una especie de mesías en busca de un sentido de la vida, viendo a los demás, incluida su madre, como meros medios para llegar a esa sabiduría trascendental. Sin embargo, toda esa parafernalia espiritual no es más que pura fachada, ya que Galen no para de masturbarse (de hecho, se pasa medio libro en ello), mezcla  con sus novelas trascendentales revistas porno y busca cualquier ocasión para tener relaciones sexuales con su manipuladora prima adolescente. Se nos presenta así a Galen como un personaje falso y falto de un interés real por nada, su rollo espiritual no es más que pura palabrería, sus ayunos y purgas, su desprecio por los demás, las tonterías que hace, en definitiva, no tienen en realidad ningún trasfondo. Llegamos al convencimiento a las pocas páginas de que Galen hace todas esas tonterías simplemente porque es imbécil y quizá también porque es un inmaduro y busca provocar a los demás miembros de su familia. Según David Vann, la intención es cómica, ya que se basa en sí mismo y en un amigo de juventud para crear el personaje de Galen, plasmando cómo ellos mismos vivían esa dualidad. La idea en principio no es mala, un chaval que va de profundo y que en el fondo es un caradura que vive con su madre sin trabajar ni estudiar, haciendo todo el día tonterías, pero está mal desarrollada. Como digo, prácticamente todo el libro se dedica a contarnos las cosas absurdas que hace Galen y sus masturbaciones. El conflicto familiar no se desarrolla tampoco bien y se diluye en unas cuantas discusiones entre la madre y la tía de Galen sin llegar a cuajar ni a contarnos en profundidad dónde está el origen de tanto odio entre ellas. Hay además un recurso que me ha resultado especialmente molesto, y es que, en vez de llamar a los personajes por sus nombres, se les denomina continuamente como la madre de Galen, la tía de Galen, la abuela de Galen, algo que se vuelve muy cansino.

Valle de Coachella (California)

Mi conclusión con David Vann es que, además de que escribió una muy buena novela con Sukkwan Island y que allí agotó todo su genio, es que se trata de un autor que sabe construir finales impactantes, y que se mueve mejor en los relatos cortos, da la impresión de que sus novelas funcionarían muy bien con menos extensión, y que el autor se limita a hinchar e hinchar las historias con situaciones que no aportan nada a la historia, tan solo para conseguir páginas suficientes para que conformen una novela. Esta misma hubiera sido muchísimo más impactante sin tantas y tantas páginas tediosas de Galen masturbándose o tratando de acostarse con su prima, llegamos tan exhaustos y aburridos al final que este, aunque tiene impacto, no puede negarse, nos pilla ya con pocas ganas de seguir con la historia o de implicarnos con ella. A quien no haya leído aún a David Vann le recomiendo que lea sin dudarlo Sukkwan Island, porque es una novela realmente buena y que no se olvida fácilmente, pero el resto de obras de Vann son totalmente prescindibles.

lunes, 8 de abril de 2013

'El mar y veneno' de Shusaku Endo


Título: El mar y veneno (Umi to Dokuyaku)
Autor: Shusaku Endo
Traducción: David Favard
Editorial: Ático de los Libros (marzo 2011)
Año de publicación: 1958
Páginas: 208
Precio: 18,50 euros
"Tú y yo estábamos en este hospital en concreto en un momento concreto de la historia y por eso hemos tomado parte en la vivisección de un prisionero. Si la gente que debe juzgarnos se encontrara en la misma situación que nosotros, ¿crees que habrían hecho otra cosa? Me río del castigo de la sociedad".
Hacía ya tiempo que no leía una novela japonesa, de hecho, este libro lo compré hace ya mucho, con inmensas ganas de leerlo, pero por unas cosas u otras, se fue quedando arrinconado, hasta que lo he sacado de su olvido y menos mal, porque ha sido una muy buena lectura. El mar y veneno nos sitúa en plena II Guerra Mundial y se basa en hechos reales, cómo en la Facultad de Medicina de la ciudad japonesa de Fukuoka se realizaron experimentos médicos sobre prisioneros de guerra estadounidenses. El autor novela esta situación contándonos los hechos desde el punto de vista de sus protagonistas, los médicos y enfermeras que participaron en semejante atrocidad. Poco a poco vamos conociendo de boca de cada uno de los personajes parte de sus vidas y cómo llegaron hasta ese momento y lugar y, lo más importante de todo, cómo cada uno de ellos se justifica y da los motivos por los que participaron del experimento y las operaciones, casi, casi, como si estuvieran predestinados a ello. Como comenta uno de los personajes en el fragmento con que abro esta entrada, lo hicieron porque estaban allí en ese momento y lugar concretos, y si los que en un futuro los vayan a juzgar hubieran estado en su situación, hubieran hecho lo mismo. Un argumento de lo más discutible y con el que personalmente no estoy de acuerdo, pero no deja de ser cierto que suele ser la justificación habitual cuando se cometen atrocidades. Por ejemplo, tras el terror nazi las justificaciones fueron que seguían órdenes, que no pudieron negarse, que todo el mundo hubiera hecho lo mismo en su lugar, etc. Sin embargo, y por suerte, sí que hay siempre otra opción, de hecho, siempre ha habido personas que se han negado a participar en este tipo de atrocidades y que han demostrado que la ética existe y que esas excusas son solo eso, excusas.

Fukuoka


La novela, aunque trata un tema muy duro, es bastante sutil y en ocasiones hasta poética. Las vivisecciones apenas ocupan una parte muy pequeña del libro, se narra solo una y no resulta desagradable. Triste si, y mucho, especialmente por las reacciones de los implicados: la indiferencia y frialdad de los médicos y enfermeras, la inocencia del soldado norteamericano que no sabe qué van a hacerle, el sadismo de los militares japoneses que disfrutan con todo esto e incluso la repugnancia que siente uno de los personajes por lo que se va a hacer. De hecho, el autor parece querer rebajar el tono de lo que sucedió y en la novela se utiliza anestesia en los norteamericanos para realizarles los experimentos, cuando en la realidad no fue así, las vivisecciones se realizaron sin anestesia ni analgésicos para poder determinar también el grado de dolor que sentían y porque ya que iban a morir, para qué malgastar anestesia en el enemigo. Aunque se trate de una novela japonesa, esta es una de las que me atrevo a recomendar a los que os asusta un poco acercaros a esta literatura que, es cierto, tiene un carácter muy propio, aunque también a los apasionados del país nipón, por supuesto. Aparece eso que muchos denominan la frialdad de la prosa japonesa, y que para mi gusto no es ni más ni menos que la sencillez y la contención característicos de esta cultura. La lectura no es nada complicada, por el contexto en que se desarrolla la historia es muy contemporánea, no hay términos complicados ni muy "japoneses", el libro es bastante breve y la prosa sencilla y muy contenida, además de que, al contarse en cada capítulo la historia de cada uno de los participantes, esta se hace bastante dinámica. El autor además, no entra a juzgar a sus personajes, deja que ellos mismos se expresen y que seamos nosotros los que juzguemos su comportamiento y sus pensamientos.

Universidad de Kyushu en Fukuoka

La realidad de los hechos que se novelan y ficcionan en este libro es que una decena de miembros de la tripulación de un bombardero de la Fuerza Aérea del ejército de EEUU logró sobrevivir a un choque en Kyushu en 1945. El comandante de la nave fue enviado a Tokio donde fue interrogado, mientras que el resto de la tripulación fue trasladada al departamento de Anatomía de la Universidad de Kyushu donde se les realizaron vivisecciones que les causaron la muerte. En 1948, un total de 30 personas de las que participaron en estos experimentos, entre ellos varios médicos, fueron llevados a juicio por el Tribunal aliado  de crímenes de guerra, de ellos, 23 fueron declarados culpables de vivisección o de extracción ilegal de partes del cuerpo. Cinco de ellos fueron sentenciados a muerte, cuatro a cadena perpetua y el resto a otros periodos mas cortos de prisión. En 1950 el gobernador militar de Japón, el general Douglas MacArthur, conmutó las sentencias a muerte y redujo la mayoría de las penas de cárcel. Todos los implicados en las vivisecciones salieron de la cárcel en 1958, la liberación y reducción de penas fue la consecuencia de un trato entre Japón y EEUU, ya que el Ejército estadounidense estaba interesado en la investigación que habían llevado a cabo los japoneses para aplicarla a su propio programa de armas biológicas.

Shusaku Endo

El autor de la novela, Shusaku Endo (1923-1996), tiene la peculiaridad de ser católico, una minoría religiosa en Japón que representa apenas un 1%, y algo que se manifiesta visiblemente en sus obras, en las que los dilemas morales suelen ser una constante. Su mala salud le libró de ser reclutado durante la II Guerra Mundial y una vez terminada la guerra se marcharía a Francia para estudiar Literatura Francesa en la Universidad de Lyon. Su obra ha sido comparada con la de Graham Green, aunque sinceramente, yo no he encontrado ese parecido por ninguna parte. El propio Greene declaró que Endo era uno de los mejores escritores del siglo XX. Mi edición de El mar y veneno incluye además unas declaraciones del escritor John Updike quien dice que: "Endo brinda a sus temas pascalianos, incluso a sus descripciones de torturas y ejecuciones, un tacto inexorable e hipnótico". Shusaku Endo recibió a lo largo de su vida numerosos galardones entre ellos los Premios Akutagawa, Manichi, Shincho (estos dos por El mar y veneno) y Tanizaki. Además, fue un firme candidato hasta su muerte al premio Nobel de Literatura. En la localidad de Sotome (Nagasaki) puede visitarse el Museo Literario Shusaku Endo.